Duele la muerte


Duele la muerte de otros, duele,
duele en el hombro, en la nariz,
es como la gripa, te da el catarro
y te lloran los ojos,
compras el pan y la gente se voltea,
te miran de reojo;
es como cortar cebolla en la cocina,
duele la muerte de otros, duele.

En el tren descubren tu dolor,
te ven los ojos llorosos y también
te miran de reojo y cuchichean;
es como cargar cadenas, como si fueses
Jesucristo arrastrando esa pesada cruz;
no es semana santa, no,
no haces penitencia, no,
duele la muerte de otros, sí,
hasta en la suela de los zapatos.

Caminas con pies de plomo,
parece que hay lluvia en la calle
y no quieres llevar paraguas,
quieres mojarte los pantalones,
quieres decir a la mujer de al lado:
estoy triste, muy triste,
quiero desahogarme,
apriéteme el cuerpo,
arrópame,
porque me duele la muerte de los otros, sí;
me duele el pecho, las piernas flaquean
y no más quiero romper en llanto.

 

 

Edgar Altamirano