Vejez


Cuando ya
ni los triunfos de tu equipo favorito
ni las fiestas de fin de año
ni el cumpleaños de la esposa
te emocionan
te sabes de un olor a viejo
estas muriendo
y ya no tienes ni tiempo
para escribir un poema
medianamente bueno
debes irte a la cama
con el ojo izquierdo hinchado
para dormir y ganarte el sabio derecho
de vivir otro día
tal vez
cuando ya
ni el espejo ni nadie
desengañen tu vejez
impertinente.

 

 

Edgar Altamirano